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Cuando lo caro, cuesta barato

Cuando lo caro, cuesta barato

A modo de ejemplo: ¿Cobrar 20.000 clp por un logo? (30 dólares para los amigos de afuera), ni lo sueñes, si eso es lo que estás cobrando, entonces estás siendo bastante irresponsable y realmente no entiendes bien el propósito del diseño.

Es que cuando te enfrentas al desafío de diseñar un logo debes tomarle el peso necesario para que sea el comienzo de un gran trabajo conceptual, al final, "Diseñar es saber decidir". Quiero resaltar con esto, que existen dos tipos de diseñador: el irresponsable y el responsable.

El irresponsable es aquel que realiza un trabajo a medias y muchas veces nos hemos topado con este tipo, que piensa que hacer un logo es un trabajo "a la rápida" cosa de terminar luego para obtener el dinero. Lamentablemente así lo entiende también el cliente, ya que en Chile tenemos analfabetismo visual, somos totalmente ignorantes en diseño y mientras eso no cambie siempre va a existir una demanda por lo barato, rápido y fácil, llenándose de diseñadores irresponsables.

Por otro lado, el diseñador responsable es quien "educa" y asesora al cliente, trabajan juntos para definir metodología, los objetivos, la visión y la formas en la que se puede potenciar el producto, cómo lograr diferenciación, innovar en formas y materialidades, gestionar procesos, etc. Un diseñador completo, trabajará junto con el cliente para que todos esos conceptos definan una identidad de marca que genere una experiencia y así realizar un trabajo íntegro. Eso es realmente crear un logo... y ojo que es solo el comienzo.

Cuando una persona te contacta porque necesita "un logo”, en realidad lo que estás escuchando es un grito de ayuda. Tiene un negocio que desarrollar y no sabe cómo hacerlo y cree que con un logo (diseñado por su hijo en word) es suficiente pues con eso ya tiene el negocio armado. Un logo querido lector, nunca es SOLO un logo, el diseñador debe tener la capacidad de ver más allá de lo que está pidiendo el cliente, entender la necesidad de la empresa para la que está trabajando y desarrollar su idea a partir de todo ese estudio. Sí, esto es trabajo y mucho, pues no se trata de editar y acomodar vectores y utilizar tipografías “decorativas”, sino en estudiar la verdadera esencia de lo que la empresa quiere proyectar y lo que la hace diferente al resto.

Y ahí entonces vuelve la misma duda del principio ¿Cuánto cobrar? Nuestro trabajo fue hecho de forma profesional y por ende se debe cobrar como tal. Es importante que como diseñador sepamos negociar y adaptarnos a nuestros clientes. Si nuestro cliente es una pyme tenemos que buscar algo que nos acomode a ambos. Cuando los negocios recién parten no tienen suficiente capital, por lo que no van a poder costear lo que cuesta todo tu trabajo (si es que te has involucrado bastante), aquí es donde el arte de negociar se vuelve esencial. Por ejemplo, si un diseñador trabajó la identidad de marca de una pizzería, todo el trabajo que no le pudieron pagar al principio se puede negociar con el pago de una pizza diaria de aquí al infinito; a lo mejor no te gustan las pizzas, pero la idea es la misma: El cobro no siempre es en dinero, a veces también se puede ganar con los propios productos o servicios que las empresas comercializan.

Si tú realizaste un trabajo para una pyme no la dejes en la ruina, llega a un acuerdo serio con firma y compromiso de las dos partes. Existen formas y formas, no sólo debemos ser creativos para diseñar, también lo podemos ser en el pago de nuestro trabajo. Una buena opción es cobrar en porcentaje de ventas, esto quiere decir que cada vez que se venda un producto, tú ganas algo de esa venta y mensualmente recibes parte de esa ganancia, si así lo hubiese hecho Carolyn Davidson, la diseñadora de Nike, no hubiese recibido sólo los $35 dólares que se le pagó por su trabajo, un genial ejemplo de que debemos cobrar por nuestro trabajo, independiente de lo pequeña que pueda ser una marca al momento de trabajar con ella.


Un buen trabajo te asegura un "cliente contento" con logros que son mutuos y recomendaciones que te servirán para próximos proyectos, piensa en ti como un buen médico o peluquero, porque si el servicio es bueno y profesional, la gente siempre vuelve. Por ello, tómale la importancia que corresponde a tu trabajo y carrera y respétate, no seas un diseñador irresponsable.


Por: Andrea Tvalenzuela - @andredsgnr

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